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¡Los préstamos para las PYME requieren un plan de IA!

Por: Laszlo Beke – BekeSantos

La inteligencia artificial se ha venido considerando principalmente como una historia disruptiva para los trabajadores y asociada a una potencial caída de la bolsa. Resulta, que su capacidad de disrupción de la economía ya está llegando al punto que los banqueros estén comenzando a exigir sus planes para la IA a los solicitantes de préstamos para pequeñas empresas. Los banqueros que atienden empresas pequeñas están comenzando a obligar al empresario común a afrontar el futuro, efecto que seguramente se traslada a las PYME . Para hacer préstamos a las empresas pequeñas siempre se ha requerido usar intuición y asumir un nivel de riesgo. Ahora, la IA está dificultando la lectura de la bola de cristal. Sin plan de IA, no hay préstamo. Los banqueros cada vez más quieren comprender cómo se planea operar una empresa en un mundo donde el software mejora constantemente, haciendo mucho de lo que antes hacía la gente. Al fin y al cabo, ese es el arte de prestar.

El mes pasado, Ray Drew fundador de SBA Collective (una red de banqueros y asesores especializada en préstamos a empresas pequeñas) estaba en el proceso de revisar una solicitud de préstamo de una empresa de planificación de viajes por Internet y empezó a preocuparse de que el servicio de esta empresa se pareciera demasiado a algo que un chatbot de IA podría hacer en minutos o segundos y procedió a rechazar la solicitud de préstamo. El Sr. Drew ha estado debatiendo sobre el impacto de la inteligencia artificial en las pequeñas empresas desde 2023. Sin embargo, el interés en el tema es ahora más frecuente y mucho más directo: lo están abordando con los prestatarios y potenciales prestatarios su banco con $5 mil millones en activos. Él comenta “como mínimo, tenemos que preguntarnos: ¿Cómo está la IA alterando su negocio? Realmente no hay un solo sector donde no sea necesario plantearse esa pregunta”.

El mundo de las empresas pequeñas

Inversores, economistas, empresas y ciudadanos comunes están comprensiblemente obsesionados con los pros y los contras, y los ganadores y perdedores del avance de la inteligencia artificial. Ha recibido mucha menos atención pública la forma en la cual se está desarrollando la misma incertidumbre en el ciudadano común, entre contadores, consultores, bufetes de abogados y otras empresas, y en los pequeños bancos que toman decisiones sobre su financiación a diario. Las empresas con menos de 500 empleados representan aproximadamente el 44% del PIB de Estados Unidos y emplean al 46% de la fuerza laboral privada, representadas por más de 62 millones de estadounidenses. Esos números son igualmente impresionantes en todos los países. Una buena parte de estas pequeñas empresas operan en campos donde la IA generativa parece ser más útil. Un informe de investigación de Microsoft del año 2025, el cual analizó cientos de miles de interacciones de IA, concluyó que la tecnología es más aplicable a tareas que implican redacción, investigación y análisis. Un tercio de las pequeñas empresas empleadoras se dedican a servicios profesionales y bienes raíces o servicios de apoyo empresarial. Definitivamente la IA ya debe estar presente.

Claro que la mayor parte del impacto de la IA podría no verse durante años, pero los banqueros que atienden de empresas pequeñas suelen otorgar préstamos con una vigencia de diez años. Es cierto que aún cuando la Administración de Pequeñas Empresas (SBA) en Estados Unidos respalda aproximadamente el 75% de un préstamo, los bancos aún absorben las pérdidas si un prestatario incumple y deben demostrar a la agencia que siguieron los estándares de suscripción adecuados para cobrar la garantía. Durante la última década, aproximadamente el 8% de los préstamos de la SBA han sido incumplidos.

Los préstamos a las pequeñas empresas

Los préstamos a empresas pequeñas son tanto un arte como una ciencia. La ciencia reside en las hojas de cálculo. Los banqueros analizan el flujo de caja, revisan las garantías y verifican el historial crediticio de un posible prestatario. El arte es la parte más difícil: juzgar si el negocio en sí tiene sentido y potencial de supervivencia a largo plazo, dada la alta tasa de fracaso de las nuevas empresas. Solamente alrededor del 35% de las empresas fundadas en 2013 seguían operando una década después. Normalmente, los banqueros pueden recurrir a su propia experiencia; por ejemplo, ¿sobrevivieron empresas similares a la última recesión? Pero de vez en cuando surge algo que no se parece a nada que hayan visto antes, lo que dificulta la previsión de lo habitual: una pandemia mundial, aranceles que aparecen, desaparecen y vuelven a aparecer.

La IA es la gran incógnita hoy en día. Hasta ahora, los que están en el negocio de prestar no se están dejando de atender sectores específicos ni prediciendo una ola de quiebras empresariales. Pero su forma de pensar sobre el riesgo está empezando a cambiar. Si el producto de una empresa es conocimiento, asesoramiento o análisis (a diferencia de, por ejemplo, la instalación y el mantenimiento de unidades de calefacción y refrigeración), los que prestan deben al menos considerar qué sucede cuando el software empieza a realizar una mayor parte de ese trabajo. Algunos de los prestatarios que los bancos creían comprender mejor, ahora les resulta más difícil descifrar. El resultado es que los bancos exigen cada vez más que los solicitantes de préstamos para empresas pequeñas consideren y aprovechen el impacto disruptivo de la IA,.

Es inútil tratar de ocultarlo

Los que prestan asumen que los empleados ya están experimentando con herramientas de IA. Las empresas que tratan la IA como un tema tabú plantean inquietudes. Si una empresa afirma no utilizar IA en absoluto, eso puede indicar algo peor: (a) los empleados están experimentando con las herramientas sin que la dirección se dé cuenta, lo que sugiere una falta de supervisión, o (b) la empresa se está quedando atrás de una tecnología que está transformando su sector.

Los prestatarios deberían demostrar cómo la tecnología se integra en el negocio. Si las proyecciones suponen mejoras de eficiencia gracias a la IA, los banqueros quieren ver dónde se reflejan dichas mejoras en el flujo de trabajo. Las políticas sobre seguridad de datos, control de calidad y contratación de empleados también surgen con mayor frecuencia. En algunos casos, se solicita la revisión de dichas políticas junto con el plan de negocios. Si se gestiona correctamente, la exposición a la IA no perjudica automáticamente una solicitud de crédito. En algunos casos, puede fortalecerla. Los prestamistas quieren ver propietarios que reconozcan la disrupción y expliquen cómo sus firmas planean adaptarse a ella. Intentar dejar de lado la IA es poco probable que engañe a nadie. Después de todo, los bancos pequeños también están experimentando con las mismas herramientas y saben lo rápido que están mejorando.

Hasta ahora, los banqueros afirman que no han visto préstamos fallidos porque la inteligencia artificial haya destruido el negocio de un prestatario. Pero aún es pronto. Hasta ahora, el mayor impacto se está notando en la selección y la diligencia debida de las operaciones, más que en los incumplimientos. Para los prestatarios, la conclusión es que la solvencia, el flujo de caja y las garantías siguen siendo importantes.

Se hace referencia a No AI Plan, No Loan. Small Business Lenders Force Main Street To Face The Future. La imagen es cortesía de Microsoft Copilot.

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